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jueves, 12 de noviembre de 2009

Tiempo de conclusiones


Otro día más que pasa. Basta...no me digan que ya estamos a fin de año oootra vez.
Diecisiete meses en veincitinco años. Parece poco, sí. Pero es el tiempo que he estado fuera de mi país (contando los meses que pasé en Rosario, de vacaciones). Es hora de sacar algunas conclusiones, sí sí...

Hay días y días. Días negros, días blancos y días color rosa pompón de azúcar. Particularmente prefiero estos últimos. También hay días aburridos, y días saturados de actividad (léase, ir de shopping, playa, y alguna otra cosa...que ya es mucho por un sólo día). Días depre y días power. Primera conclusión: todos son días bellos, por igual. Uno aprende con el tiempo que la negatividad del día puede convertirse en algo bueno con un sólo click. Y al fin y al cabo, la vida tiene el color del cristal con que se mira, ¿no?

Todos alguna vez llegamos a un momento en nuestras vidas que nos preguntamos ¿qué quiero ser cuando sea grande?, así sea que usted tenga 50 años, no importa, la pregunta en sí misma da por entendido que al menos el deseo de "ser alguien" está. En mi caso, últimamente me lo he estado preguntando a menudo. En realidad es una re-pregunta, que fue formulada hace ya unos cuantos años, al salir del colegio secundario. Aunque a veces no estamos acostumbrados a los giros inesperados. Y aquí estoy entonces. Volviendo a mirar hacia adentro y haciendo la pregunta del millón.

¿Qué hacer cuando, llegado el momento, uno debe elegir entre una pasión u otra?. En mi caso particular, estudié periodismo por afinidad, y comencé a bailar por casualidad (y curiosidad). Aún no me planteo cuál de las dos opciones será mi compañera de por vida. Al menos sé que tengo un puñado de opciones para elegir, y muchos sueños en la mochila que quedan por cumplir. Segunda conclusión: ya habrá tiempo de definiciones. Sólo sé que el hoy es un regalo, y por eso se llama "presente".

Extraño mi vida de antes a veces. Pero atesoro cada momento que estoy viviendo. Claro que a veces en vez de estar paseando con una amiga por las calles de Dubai me gustaría estar con mi amor tomados de la mano por el parque Independencia. Claro que en vez de sonreír para tantos desconocidos en mis shows daría cualquier cosa por tener cada noche sentada en primera fila a mi mamá, o a mi amor, o a cualquier rostro que me permita brindar una sonrisa auténtica aún en mis días grises. Así y todo, soy consciente que esta elección fue una de las más acertadas de mi vida. me permitió realizarme como adulta, me permitió conocer tantas cosas que jamás pensé conocería, y me dio la posibilidad de ser feliz trabajando de lo que me gusta. Tercera conclusión: me quedan demasiadas cosas por vivir como para sacar una conclusión.

Paso a paso. Tiempo al tiempo. Aprendí a valorar cada cosa. A ser paciente. A tener mis momentos de soledad y disfrutarlos. A lidiar con tanta gente horrible y no morir en el intento; y a tener el placer de conocer a tanta gente bella.

Soy feliz al fin de cuentas!..¿acaso esa no es una gran conclusión?




miércoles, 30 de septiembre de 2009

Tierras argentinas, 2da Parte


¿Será que la dimensión del tiempo se ha encogido?. ¿O será que a medida que pasan los años, la vida se pasa más rápido?. Todo fue un flash. Y estoy nuevamente en mi querida Argentina, luego de unos buenos meses de trabajo en Bahrain, Ras al Khaima (Emiratos) y Túnez. Ahora, descanso, muchos mimos y aire rosarino. Demás está decir que soy muy feliz cerca de mis afectos.

Y sigo pensando que todo va a mil. A veces no puedo creer que todo haya sucedido tan de prisa. Dicen que las cosas buenas parecen irse demasiado pronto no?. No me quejo de nada, pues todo lo viví con el corazón abierto y dispuesto. Y si algo ha salido como no lo esperaba, también he aprendido a aceptar las piedras en el camino, porque los obstáculos son parte del aprendizaje de la vida.
He compartido cosas hermosas en mi ciudad querida, y hasta tuve la dicha de tomarme una semana de vacaciones con mi amor Guille en la hermosa ciudad patagónica de Bariloche, un lugar de ensueño. Y no he dejado de agradecer a Dios por tantas cosas bonitas.

domingo, 28 de junio de 2009

De bailes, idiomas, y otras yerbas…



Si hay algo que realmente siempre me llamó la atención es la comunicación; la forma en la que esta es empleada por los seres vivos para establecer lazos con otros. Comunicamos con el habla, con las palabras, con los gestos corporales, con sonidos. Comunicamos con nuestra forma de vestir, y con nuestras elecciones y preferencias.

El lenguaje como tal es un medio sociabilizador. Pero ¿qué pasa cuando el lenguaje entre dos personas no es el mismo? Acá llegamos al punto que me tiene bastante pensativa en estos días.

Hace un año que vengo girando por estos países tan distintos a lo que conocía hasta entonces. El idioma no fue hasta ahora un obstáculo, ya que en la mayoría de ellos pude manejarme tranquilamente con el inglés, y cancherear con algunas pequeñas frases de árabe, usadas para enunciados de cortesía y/o saludos. (No me pidan mucho más).

Todo bárbaro, hasta que volví a Túnez. Ya casi había olvidado que muy poca gente habla inglés. Acostumbrada yo a poder comunicarme fácilmente, llegué a Túnez y me encontré con un fluido francés, mucho más utilizado que el propio idioma árabe.  Y bueno, a arremangarse y a poner en marcha todos los mecanismos oxidados en mi cerebrito, para ver si logro sacar alguna palabra de las aprendidas en mis clases de francés en el secundario.

Sí, el francés es muy similar al castellano; pero no tengo el oído acostumbrado, así que cuesta. La mayoría de los tunecinos hablan como idioma madre el árabe y el francés, y son muchos también los que hablan italiano. Tal es el caso de mis músicos, con quienes hablamos una mezcla de francés, italiano y árabe. No se cómo, pero nos entendemos. El italiano es más parecido aún que el francés, así que me sienta más cómodo, y se entiende mucho mejor. Va queriendo.



Más allá de las diferencias idiomáticas, y que –confieso- me siento casi una inválida verbal; estoy muy feliz de regresar a este país tan bonito. El lugar donde estoy trabajando se llama “Phenix de Carthage”. Es un restaurant muy conocido en la zona de Cartago (Carthage), a unos pocos metros de las ruinas, las famosas “ruinas de Cartago”; y también muy cerca del emplazamiento donde se realiza cada año el festival musical de Cartago, donde acuden las más famosas figuras del mundo de la música árabe.

Volver a Túnez supone además, un cambio en la rutina de mis shows. Aquí, la danza se aprecia de otra forma. No digo ni mejor ni peor, sino distinta. Gustan otras cosas, el público es distinto, y las preferencias son otras. Todo es aprendizaje y satisfacción.



Cuando miro hacia atrás y reveo mi carrera, encuentro un antes y un después en mi forma de bailar. Ya no importan tanto las coreografías y una técnica tan perfecta, que de tan perfecta parece ballet y no danza oriental. Estoy en los países árabes, y acá no interesa demasiado si tu empeine está estirado, o si tu brazo está perfectamente alineado, o si tu suplée es irreprochable: acá se baila danza oriental, y la pasión juega más que la perfección. Uno de los elogios más grandes que puede recibir una bailarina extranjera trabajando en países árabes es que le digan que baila con la misma pasión de una nativa. Y eso, vale más que cualquier felicitación de un profesor en plena clase. Claro que se necesita de estudio y dedicación, pero un porcentaje significativamente importante en el éxito de esta carrera es bailar con pasión, y con el corazón. Muchas veces me encuentro en mis shows, danzando con los ojos cerrados, dejándome llevar por la música, sonriendo y compenetrándome con el ritmo. Encuentro en ese instante la verdadera esencia de mi persona.

Bailando olvido el mundo. Bailar sana mi mente y mi corazón de las heridas del pasado –y del presente-. La danza me conecta conmigo misma, y también es una excelente vía de comunicación con todas aquellas personas que acuden a ver mi show, y con quienes me es más fácil una sonrisa que un intercambio verbal.


martes, 2 de junio de 2009

Un año fuera de mi país


Fue ayer. Cierro los ojos y todo es un flash. Imágenes de toda mi vida hasta el día de hoy revolotean en mi cabeza. Cada vez más a menudo me sucede. Los recuerdos vienen de visita cuando encuentran un espacio libre en mi mente para poder divagar. Y se quedan, de largas vacaciones.


Ya pasó un año de una de las decisiones más importantes –y acertadas- de mi vida. Un lapso que marcó definitivamente mi forma de ver el mundo, las cosas y sobre todo, las personas. Un período intenso donde aprendí tanto de golpe, y donde sentí por vez primera que estaba trazando mi camino. Fue mi decisión dejar mi país; fue mi decisión dejar mis amores; fue mi opción elegir entre continuar avanzando en mi profesión universitaria o aplazarla, y dejarme llevar por mis ganas de bailar.

viernes, 17 de abril de 2009

Luego del paseo, a trabajar!


Siguen mis días de hormiga viajera. Mi primera visita a Argentina –tan deseada- ya pasó, y vuelta al ruedo nuevamente. Aquí estoy, en la ciudad de Manana, en el Reinado de Bahrain, el país más pequeño de la región del Golfo Pérsico. El país es una gran isla, y limita con Arabia Saudita y Qatar. Bonito, pero a mi parecer no tan majestuoso como otras ciudades de los Emiratos Árabes.



sábado, 11 de abril de 2009

MI VISITA A ARGENTINA!

Finalmente, luego de 9 meses fuera de mi país, llegó el ansiado momento de volver a mis pagos. Los meses aquí transcurrieron volando, pero verdaderamente estaba esperando el momento de volver a respirar aire rosarino.
Mi visita a los distintos países árabes me deja siempre con mucha satisfacción, y ganas de seguir con la travesía. Pero cuando tuve un mes libre, lo primero que pensé fue "Argentina!". Y así fue como los primeros días de marzo estaba lista para un mes de descanso en mi país!.


viernes, 20 de febrero de 2009

DUBAI, CIUDAD DE ENSUEÑO, con mi amor!





Hola!!.. Luego de dos meses desaparecida de mi blog, aquí estoy!!. Me encuentro en Dubai, la maravillosa ciudad de Emiratos Árabes, tan famosa por sus increíbles construcciones edilicias y su magnífico crecimiento a pasos agigantados.

Esta vez, estoy en el prestigioso hotel Movenpick. Feliz. Sin duda, estoy en uno de mis mejores momentos, porque tuve una de las mayores alegrías de estos meses: vino a visitarme mi amor, Guille. Recorrimos medio Abu Dhabi (la capital de Emiratos, donde estuve el contrato anterior) y tuvimos la suerte también de recorrer Dubai de pé a pa. Sin palabras lo que hemos vivido. Un mes maravilloso.


jueves, 1 de enero de 2009

Navidad y Año Nuevo en Emiratos Árabes


“Vas a bajonearte un poco”, me habían dicho unas compañeras bailarinas cuando supieron que éste era el primer “año nuevo” que pasaba fuera de casa. Pero sus vaticinios fueron errados; la nostalgia no se apoderó de mí…qué bueno, no?.
El 2009 comenzó para mí de la mejor manera, bailando. Creo que a veces algunas personas se amoldan rápidamente a ciertas circunstancias, y se adaptan en seguida al “tiempo y espacio”. Y me considero una de ellas.

Este Año Nuevo lo viví con mucha alegría, con muchos recuerdos hermosos de los años pasados, pero con la convicción de que los venideros serán aún mejores.
¿Y cómo es un año nuevo en Emiratos Árabes?... Sin petardos y cañitas voladoras, pero con la misma ilusión que tienen todos los seres humanos de que el año que comienza estará cargado de buenas energías. Ah, y con mucho glamour…(y eso que no está Giordano acá).