Esta vez, estoy en el prestigioso hotel Movenpick. Feliz. Sin duda, estoy en uno de mis mejores momentos, porque tuve una de las mayores alegrías de estos meses: vino a visitarme mi amor, Guille. Recorrimos medio Abu Dhabi (la capital de Emiratos, donde estuve el contrato anterior) y tuvimos la suerte también de recorrer Dubai de pé a pa. Sin palabras lo que hemos vivido. Un mes maravilloso.
Estoy en un capítulo muy importante del libro de mi vida, y en uno de los más importantes también en cuanto a mi pareja. Luego de 8 meses sin vernos, finalmente llegó el ansiado momento. Y sólo hay una conclusión: no existe el tiempo y el espacio cuando el amor es verdadero.
Dubai es como uno se la imagina, y mucho más. A pie, en bus, en taxi, no hay un solo rincón para dejar de admirar. Edificios fuera de lo normal, calles muy pulcras, adornadas con flores de muchos colores, gente de todas las etnias y religiones, hoteles y shoppings por doquier y para todos los gustos. Una ciudad que alberga 4 millones de habitantes, y que creció en tan sólo 30 años de la mano del oro negro, puede permitirse estos lujos, y muchos más. ¿ O acaso en otra ciudad del mundo las paradas de colectivo público son cabinas cerradas con aire acondicionado?. Sí señores. Aquí se permiten esas excentricidades y muchas otras más. Entre ellas, la muy famosa pista de sky dentro mismo de un Shopping (el Emirates Mall). Allí estuvimos cual Marley y Susana, jugando con la nieve en un mega ambiente climatizado a 4 grados bajo cero, mientras por los ventanales veíamos a la gente –curiosa- que miraba desde los café en el mall, o mientras hacían sus compras, se acercaban a tomar fotos de este microclima artificial.
También jugamos a “patinando por un sueño” cuando fuimos a la pista de patinaje sobre hielo, que también está dentro de un mall (el Dubai mall, el más grande de Medio Oriente, y que también alberga un mega acuario con más de mil especies).
En Dubai también se encuentra la torre más alta del mundo, el “Bur Dubai”, que sigue en construcción, y que cuando se termine este año contará con 178 pisos. Allí estuvimos, y es tan majestuoso que no lo podíamos creer. Por su altura puede verse casi desde toda la ciudad. No puedo imaginarme qué se debe sentir estar en el piso más alto. Cuando fuimos al piso 51 de las Emirates Towers (donde se encuentra el Jumeirah Hotel) en el ascensor se me apunaban los oídos, y eso que estábamos cien pisos menos de lo que promete el Bur.
Hay mucho más para contar, demasiadas cosas para no olvidar. Un san valentin como pocos en mi vida.
No tengo más palabras para agradecer a la vida la oportunidad que me dio de compartir este sueño con mi amor. Me siento muy feliz. Gracias Dios!
1 comentario:
que linda experiencia !!!
descurbi tu blog hoy , soy una patagonica que despues de vivir en usa por 9 años ando por mexico
que sigan tus exitos guapa !!
Lectora
desde Cancun
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